Mucho os agradezco el entusiasmo que habéis puesto al recibirme. Los pueblos
que habéis sufrido bajo la cautividad roja, tenéis una sensibilidad especial, porque
habéis conocido con el dominio rojo los resultados a que nos conducen las divisiones,
las diferencias y las luchas internas.
Vosotros comprendéis mejor la necesidad de una política de Unidad Nacional,
de Justicia Social, y de comprensión humana; una política que defienda y estimule
nuestros bienes espirituales, que haga que en el futuro no puedan ya enfrentarse
españoles contra españoles y, lo que es más importante todavía, que en nuestro
territorio, en los pueblos y en las ciudades, no pueda ondear jamás la bandera del
comunismo.
Mucho os agradezco el entusiasmo que habéis puesto al recibirme. Los pueblos
que habéis sufrido bajo la cautividad roja, tenéis una sensibilidad especial, porque
habéis conocido con el dominio rojo los resultados a que nos conducen las divisiones,
las diferencias y las luchas internas.
Vosotros comprendéis mejor la necesidad de una política de Unidad Nacional,
de Justicia Social, y de comprensión humana; una política que defienda y estimule
nuestros bienes espirituales, que haga que en el futuro no puedan ya enfrentarse
españoles contra españoles y, lo que es más importante todavía, que en nuestro
territorio, en los pueblos y en las ciudades, no pueda ondear jamás la bandera del
comunismo.